viernes, 4 de diciembre de 2009

Una noche de culpas


La noche es culpable, es amiga y enemiga, es dueña de las vidas y prisionera de sus muertes, es testigo de todo y nada, soy su siervo más fiel, su sola presencia me llena de fuerza y vuelve hacia mí la maldición, esa misma que no se aun no sé si es castigo, virtud, o tortura, ya estoy cansado, estos últimos meses han sido un verdadero martirio, aquella fuerza interior que me agobiaba ahora es una triste realidad que debo afrontar, mi enojo, furia, poder y fuego ahora es mi imagen, salió de mi interior, y ahora moldea mi imagen, soy una bestia o un ángel , no sé que soy o como me ven, mi forma es una silueta de la noche, mi vida ya no es como antes, nadie me entiende y mucho menos me comprende, lastimo a quien quiero y no puedo detenerme , es un fuego que sale por mi mirada y cambia mi imagen, soy esclavo de mi maldición, mi historia de vida se remonta a mis antepasados, que son muestra que mi genealogía en común, mas allá de Alemania y Portugal, se remonta a Rumania, en los montes Cárpatos, ahí nace mi legión, de la cual sufro esta maldición. No sé cómo comportarme veo espejismo en el desierto de mi vida, soy una bestia en este mundo amarrada a la ira de mi alma, es cierto aun te quiero pero mi naturaleza me obsesiona, me hace alejarte de mis brazos que pronto mostraran las siluetas de unas garras en tinieblas, por esto y más quiero que te vayas antes de herirte, escapa de mi vida pero recuerda que no quise alelarte pero debía hacerlo por tu bien, por tu vida y porque aun tu alma fuera pura lejos de esta bestia, ahora ya casi no se de Ti lo cual me hace llorar por dentro pero creo fue la mejor decisión, aun recuerdo como nos conocimos en un chispazo brillante de tus acciones, una muestra de que podías vencerme sin pelear, que podías apaciguar mi mirada con tu cálida sonrisa, y como deseo volver el tiempo y hacer las cosas bien, pero creo mi instinto y naturaleza no es algo que pueda cambiar, y tu esencia y naturaleza no es algo que mi corazón pueda manejar son sentir el desgarro de la traición, dolor, decepción, alegría y convicción.

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